Las importaciones de petróleo en el mundo caen 51 % debido al conflicto que afecta el estrecho de Ormuz, aseguró la directora ejecutiva del ITC
«Si pueden mantenerlos durante el mayor tiempo posible, excelente. Pero la verdad es que no sé durante cuánto tiempo se pueden sostener», manifestó Coke-Hamilton al ser preguntada sobre el caso dominicano durante un encuentro con periodistas en la Organización Mundial del Comercio en Ginebra esta semana, en el que detalló lo que está en juego frente a la coyuntura geopolítica actual.
Coke-Hamilton planteó que esta presión también ocurre en otras islas del Caribe, que también son importadoras neta de petróleo y cuentan con una capacidad limitada para reaccionar rápidamente ante las variaciones de precios.
Reconoció que el encarecimiento de los hidrocarburos tiene efectos negativos sobre el transporte, el costo de vida y el funcionamiento general de las economías.
Recursos y estabilidad económica
Para el caso dominicano, la ejecutiva del ITC indicó que subsidiar los precios implica evaluar constantemente el balance entre los recursos destinados a mantener los subsidios y la estabilidad económica.
Aseguró que las autoridades deben ponderar «cuál es el equilibrio» de mantener los subsidios y «cuándo comienza a cambiar» esta medida, pues supone un desafío determinar hasta qué punto pueden mantenerse esas ayudas en el tiempo.
La observación de Coke-Halmilton ocurre en momentos en que el Gobierno dominicano ha destinado más de 33,807 millones de pesos a subsidiar los combustibles en lo que va de 2026, casi tres veces los 11,500 millones de pesos desembolsados durante todo 2025.
Solo para la semana del 19 al 25 de septiembre, el aporte estatal asciende a 1,985.7 millones de pesos, según informó el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM).
Poco margen de maniobra
Las perturbaciones en el suministro también han reducido el margen de maniobra del Caribe.
La directora recordó que anteriormente varios países podían acceder al petróleo venezolano a precios reducidos y bajo esquemas de pago a largo plazo, lo que contribuía a amortiguar las fluctuaciones, una capacidad que se ha reducido.
A ello se suma el elevado endeudamiento de varias economías de la región. Según explicó, esta condición restringe su capacidad «de responder en tiempo real» y de ser flexibles ante choques externos, dejando a los países más expuestos a aumentos en transporte y otros costos internos.
La incertidumbre también dificulta la planificación.
La ejecutiva consideró que la situación ha generado «un desafío significativo para los países en desarrollo en términos de estabilidad, predictibilidad y capacidad de planificación«, aunque consideró que las economías buscarán mecanismos para mitigar sus efectos si las presiones se prolongan.
Coke-Hamilton también recordó que existe un potencial petrolero en Guyana, pero señaló que tomará tiempo para que el Caribe y otras regiones aledañas puedan aprovechar este recurso.
«Creo que, con Guyana entrando en escena, existe la posibilidad de que pueda surgir algún nuevo acuerdo, pero por ahora la mayor parte del petróleo de Guyana está bajo licencia de Exxon, de modo que también está yendo hacia Estados Unidos«, subrayó.
Conflictos en el estrecho de Ormuz
Las perturbaciones en el estrecho de Ormuz a lo largo de este año han encarecido sustancialmente los precios del petróleo.
El precio del Petróleo Intermedio de Texas (WTI), de referencia para la República Dominicana, cerró el pasado viernes sobre los 96.08 dólares, 2.34 % menos que en su ejercicio anterior, pero aún cerca de la barrera de los 100 dólares.
Según los datos del ITC, las importaciones de petróleo crudo procedentes de economías expuestas a esas disrupciones cayeron un 51 % en el segundo trimestre de este año frente al mismo período del año anterior, mientras las de gas natural licuado y metanol disminuyeron alrededor de un 90 %.
La reducción de esos flujos ha impulsado los costos de la energía y el transporte y ha aumentado la presión sobre las cadenas globales de suministro.
Las presiones también se reflejan en otros insumos estratégicos. De acuerdo con el ITC, los precios promedio de importación aumentaron un 70 % para la urea, un 82 % para el amoníaco y un 151 % para el azufre frente al segundo trimestre del año anterior.
El organismo advirtió que, si estos costos persisten, los agricultores podrían enfrentar mayores dificultades para acceder a insumos esenciales, especialmente en economías pequeñas y dependientes de las importaciones.
Para el Caribe, Coke-Hamilton resumió la dificultad en la limitada capacidad para absorber esas variaciones. «Decir que la situación es difícil sería una afirmación sincera», sostuvo.






















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